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| Ricardo Montaner |
Aunque Chile se da a conocer como un pueblo muy religioso, es
extraño que como tal, perdone a un artista que hable mucho de Dios en sus
presentaciones. Es como si éste cayera en grave pecado al tocar el tema y
prontamente es descalificado por muy buen artista que sea. Así ha ocurrido con chilenos y extranjeros a
lo largo de un tiempo en que he puesto atención a la parte artística. No quiero
ni mencionar la enorme oposición, por la misma razón, que recibió el excelente
hombre y artista Ricardo Montaner. La conducta diversa frente a Santana, debe
tener una connotación fluctuante entre la admiración y la ignorancia, en
circunstancias que al artista no sólo se le perdonó que transformara el centro
de eventos en una especie de culto religioso, sino que también se pasó por alto
que se expresara con graves torsiones idiomáticas. He buscado en la prensa,
hasta en los más pequeños rincones, por si alguien criticaba esto y aquello… pero
nada. Se le perdona entonces, por unanimidad.
Tampoco se criticó con sinceridad, la presentación de un
excéntrico millonario chileno, que siendo extremadamente dadivoso con su dinero,
regalándolo por las playas, restaurantes y la misma Quinta Vergara donde se
hace el Festival, supuestamente en retribución, se le permitió usar el
escenario sin un profesionalismo actualizado, haciendo un triste papel musical,
aparentemente inadvertido o cubierto con su gracia financiera. Es una bonita persona
el muchacho, lo que no quita su falta de preparación en ciertos ámbitos.
Por otro lado, una de las varias tradiciones festivaleras,
amenaza con matar o abortar la carrera de cantante a más de algún Rey o Reina
del certamen. Cada año, los elegidos por la prensa, deben lanzarse a una piscina
en trajes de baño lo más diminutos posibles, con lo cual sellan sus respectivos
triunfos. Sin embargo, los organizadores olvidan cada año, que en las últimas
semanas de febrero el otoño pugna por ser parte del espectáculo en medio del mismísimo
verano, enfriando notoriamente el ambiente climático de Viña del Mar. De tal
manera, la recién galardonada reina, la preciosa, simpática y digna Catherine
Fulop, amaneció enferma, justamente
cuando el motivo de su presencia en Chile llegaba a su punto cúlmine: Deliberar
sobre la competencia como miembro del Jurado.
Respecto al denominado
“monstruo” del festival, que no es otra cosa que un público manipulado por la
prensa, cada año se devora a más de un artista, sencillamente por capricho, ya
sea motivado por su furia al no
extenderse una presentación previa; por nacionalidad de los exponentes
(recibiendo pifias xenofóbicas incontroladas) o sencillamente para divertirse demostrando
su poder tras ver el azuzamiento de la
prensa: “el monstruo está manso como gatito”. Este absurdo e ilícito poder, se ejerce
sobre conocidos y desconocidos talentos musicales del mundo, quienes se someten
ante esta ridícula majestuosidad, con las rodillas dobladas, tiritonas e
inseguras.
Por último, los periodistas que cubren el evento, deberían
presentar sus currículos en Wall Street, ya que con la visión futurista que aparentan
tener, tal vez mejorarían las actuales circunstancias de la economía mundial.
Así se manifiesta con la concreción de sus pronósticos traducidos a frases como:
“se prevé esta noche, que fulanito arrasará
con la aprobación del monstruo” o… “Esta noche, el monstruo, sin duda se
devorará a fulanita”. Y nadie se siente
manipulado. ¡Que bien! La idiotez pública nos hace felices a pesar de todo.
Sin duda, después de las espléndidas representaciones de los clásicos ganados cada año, lo mejor de este Festival 2009, fue Joan Manuel
Serrat y la presentación agridulce de la banda británica Simply Red. Digo agria porque anunciaron su disolución y dulce…. Bueno, la mejor explicación se consigue
escuchándola: Simply Red
Primavera Silva Monge
Febrero 2009

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