Pedro Messone
Pronto, van a ser cuarenta años que nuestra patria sufre la división de sus hermanos por causa de la politiquería, que no la política.
Política es el arte de gobernar. ¡Miren que bonito! Un arte, del cual quedan pocos artífices, pues en su tiempo no hubo un campo libre y fértil donde estudiarla, sembrarla o desarrollarla y entre improvisaciones nos hemos llevado durante bastante tiempo, agregándole a eso, odiosidades que solamente le convienen a los gobiernos de tipo dictatorial, pues dividen los pueblos y el resto del cuento ya se conoce: "Dividir para gobernar", lo que también se hace extensible a los grupos de trabajo, donde los jefes tratan de incomunicar al personal entre sí, para evitar acuerdos de las mayorías.
Sin embargo, hay tantas formas de gobernar como formas de pensar. Así, las personas optan por seguir a unos u otros líderes o pensadores. Siempre ha sido así, pero antes no existían las odiosidades extremas, que hace un tiempo han llevado a separar familias, amigos, pueblos, razas, países... porque se ha dejado de lado un importante ingrediente natural: la humanidad en las elecciones y el quehacer político.
De tanto imitar culturas extranjeras, nos hemos ido quedando sin personalidad de país, sin saber defender a los nuestros cuando son atacados o desprendidos de lo suyo. A nuestras juventudes las hemos dejado reconocer nuestras falencias de adultos, pero algunos audaces (por no decir cobardes) aprovechan su "pachorra" y sitiales públicos para remar en contra, aplastando las justas demandas de quienes aún tienen amor por su prójimo, dejándolos sin tribuna certera.
Ya no se reconoce a nuestros compatriotas por lo que son o hacen, sino solamente por su postura política, futbolera o religiosa, sin mirar más allá: "¡Ah, pero ese es de la UDI!" o... "¿Ese comunista?" "Pero si ese es canuto..." "¿Que no sabías que era del Colo?" Etc.
¡Pero hombre! Para hacer el plato nacional necesitamos de todos. Cada idea constructiva aporta lo suyo, sin dejarse llevar por pasiones politiqueras, que un partido político determinado pudiera inculcar a sus seguidores. Una cosa es gobernar, dirigir con arte y otra es plasmar como a bobos hipnotizados, ideas con las cuales no todos están de acuerdo. Si pertenecer a un partido político significa nublar la opción de pensar y actuar de acuerdo a los propios principios... no es un buen partido. Los partidos deben estar constituídos por personas pensantes, no por ovejitas obedientes o seres amentes, que en definitiva son quienes ignorantemente dan el paso para los abusos en contra de las mayorías, representadas así, en forma inconveniente.
Siempre estaremos en manos de quienes manejen nuestra educación y alimentación, como inmaduros hijos de mamá. Hoy, morimos poco a poco por causa de los alimentos cancerígenos (Monsanto), por el exceso de fluor en nuestras aguas potables, etc. y no sabemos defendernos, porque se juega peligrosamente a que otros piensen y decidan por nosotros.
Pero de una vez entraré en materia y advirtiendo que no conozco casi nada de la historia musical chilena, crecí con sonidos melódicos en el ámbito clasico y el del folklore. Conocí voces excepcionales, como la de quien pretendo homenajear mediante el presente relato: Pedro Messone.
¿Qué puedo decir de él? Que el recuerdo trae a mis oídos una voz maravillosa, una actuación muy entregada y una gran simpatía, aparte de una belleza masculina muy atractiva. Un hombre amante del campo y sus tradiciones, un codiciado solitario, todo un Camiroaga de los 60-70.
Me he dado cuenta, a propósito de como nos sorprendió conocer realmente a Felipe Camiroaga, que el inconveniente de la gente que no muestra su privacidad, es que lo que dicen de ella, es en definitiva lo que trasciende. Muchos han criticado que Pedro Messone se hubiese inclinado como simpatizante del gobierno militar, pero pocos saben, que mediante sus contactos ayudó a mucha gente, que mantuvo ocultamente su propia postura política contraria durante la dictadura.
No es el caso entrar en detalles respecto a las fuentes, que merecen privacidad, sin embargo, me atrevo a dar fe de que Pedro Messone fue una especie de Schindler chileno, que no anduvo gritando a los cuatro vientos lo que hacía en favor de sus compatriotas y que en silencio realizó significativas diligencias otorgando tales ayudas, que permitieron sobrevivir a muchos chilenos, contrarios a su "tendencia política" tan acusada.
Me parece curioso, que una persona tan bonita por dentro y por fuera como Pedro Messone, haya sido víctima de tanta calumnia desde que era adolescente. Yo era chica, cuando trascendió que Violeta Parra se habría suicidado porque se había enamorado de él sin ser correspondida. De otra gente más venenosa escuché peores versiones del caso. Allí quedó Pedro Messone, aún un jovencito, enterrado en mierda por mucho tiempo. El mismo que fuera dotado por Dios con dones musicales e histriónicos, era ahora víctima de infamias y calumnias a tan corta edad (minoría en esa época, cuando se era mayor de edad recién a los 21).
Pedro Messone es y ha sido una maravillosa persona del cantar folklórico chileno. Muchas de las canciones que conocemos en nuestro Chile clásico, son su obra, sino toda de composición, sí interpretativa. Supo dar al folklore esa nota melódica y en demasía grata al oído, cual trinar humano.
Por otro lado, aunque parezca increíble, la única comedia chilena de corte campesino, que ha habido en televisión y con un tremendo éxito de audiencia, lo tuvo a él de protagonista. Era los años 60 y se llamaba Haras la revoltosa. En ella lucía su preciosa voz, su gran simpatía y capacidad actoral. Además, en cada grupo de folklore que se armaba, estando constituído por él, era éxito seguro. Y así, suma y sigue:
Para las Fiestas Patrias siempre está presente, sin embargo, no he sabido de que alguien haga reconocimiento alguno. Es decir, recibir y recibir gratis no más, sin decir ni gracias.
¿Hasta cuando? Sin duda, hasta cuando muera... Cuando se transformará en bueno, indispensable, una gran pérdida para el folklore del país, etc.
Típico de Chile, con los pagos a destiempo. ¡Cuánto ha entregado Pedro Messone y con qué ganas! No quiero imaginarme la cantidad de frutos que nos habría entregado si no hubiesen tratado de hundirlo sin compasión durante casi toda su vida.
Por mi parte, sencillamente deseo que Dios lo bendiga por su gran talento y entrega en la música, por su bondad, que permitió salvar de la desaparición definitiva a muchas personas, presumiblemente comunistas, o tan sólo de convicciones o ideales izquierdistas (como yo).
¡Muchas gracias, don Pedro Messone! Muchos valoramos grandemente su obra musical y humana. ¡Que viva feliz el resto de su vida! ¡Mil gracias!
¡Viva don Pedro Messone y viva Chile!
Primavera Silva Monge
No hay comentarios:
Publicar un comentario