Enviado por Primavera Silva Monge el 18/11/2008 a las 02:01 PM
La expresión de este título me recuerda algo que hice hace hartos años: Un pequeño librito artesanal de caricaturas, con el mismo nombre. Fue creado para entregarlo a cada persona que hacía un aporte a mi propia "teletón" hecha entre mis cientos de amigos, para ayudarme a solventar los gastos del tratamiento contra el cáncer. Esto fue por allá por el año 89, es decir, ya pronto serán veinte años.
El día de hoy no tiene nada más especial, al menos para mí, que haberme puesto feliz al ver que se podía cambiar el título y la dirección de mi anterior página "Santiago Querido", la que nació y murió en un mismo mes. Sucedió que las cosas que Santiago capitalino me mostraba eran más malas que buenas. Por ejemplo, cuando quería tomar algunas fotos, pasaba por un estrés tal, que mis paseos terminaban con dolores de guata, de puro espanto al sentirme en la peor y más cruda selva humana que he podido observar en mis cortas primaveras (ejem...)
Los que me conocen, saben que hacen muchos años que escribo. ¡Desde que era una cabrita bien chica! Mis diarios de vida desde antes de casarme quedaron a resguardo de mis padres y de aquellos surgidos durante mi matrimonio con el padre de mis hijos (verdaderas denuncias de violencia familiar) eran escondidos por mí en los lugares más increíbles de la casa. L o único que rescaté de esa época, fueron mis hijos y mis diarios.
Recuerdo que por diversas razones, estas bitácoras llegaron a ser leídas por varios de mis conocidos en la nueva vida. Estos me confesaron haber quedado prendados de mis escritos y solicitaban leer más y más. Bueno, todo eso está perdido en su gráfica, sin embargo, en mi cerebro queda mucho... un poco descuartizado, pero queda.
Un conocido editor yugoslavo, artífice de nuestra cultura lingüística, cierto día bautizó como "crónicas urbanas" todo aquello que constituían mis diarios de vida y... desde entonces escribo crónica urbana. ¡Jajaja!
El tiempo ha pasado y tras ir dejando poco a poco el pasado bien escondido, que no muerto, he estado escribiendo aparte de dichas crónicas, algunos cuentos, novelas, pseudopoemas, acrósticos, homenajes, guiones, cartas sin destinatario conocido, etc.
Hoy por hoy, colaboro con un periódico español (en papel) orientado a las inmigraciones latinas y otras, de la Madre Patria. En la versión anterior, llamada EuroMundoLatino, mi columna se llamaba Primavera Austral. En la actual, que es EuroMundoGlobal, mi sección se denomina La Vértebra.¡Que casualidad!
Las exigencias del editor del periódico son severas y entre éstas estaba que los artículos fueran muy osados y que dieran mucho que hablar. Poco a poco, esta petición hizo que me alejara de participar por una larga temporada, volviendo con la grata posibilidad de suavizar un poco el esquema. Así ha sido en La Vértebra, sin embargo, me da la impresión de que el nuevo contenido ha sido considerado un poco desabrido, aunque no me lo hayan dicho... Tengo un sentido femenino infalible, que me lo dice a gritos.
Me gusta el asunto belicoso, instigador e incluso las palabras soeces usadas en el momento adecuado, pero solamente para jugar y no para incomodar o enemistarme con los que me leen. Aunque... ¡¡Si me declaran la guerra, uso toda la artillería aunque sea con asco!!!!
Ahora, con tantas presentaciones de libros de amigos y conocidos a que he asistido, me ha entrado nuevamente el bichito de consultar con las editoras.... Mientras lo pien$o, tengo ganas de escribir reposado y sin intencionalidad. Eso podría ser lo importante del día de hoy.
Primavera Silva Monge
Lo confirmo nuevamente hoy, 1º de mayo del 2010.
Sigo escribiendo hasta hoy 15 de abril 2016
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