miércoles, 23 de marzo de 2016

Las botellas de vino

Fue de improviso, quizás unos pocos minutos adelantado de lo normal, llegó a su hogar como cada tarde y claramente ella no lo esperaba como siempre, sino que se encontraba en el balcón con una  copa casi vacía entre sus manos y la mirada perdida hacia el horizonte que dibujaba el atardecer. 
No quiso sacarla de aquel momento y se devolvió echando una mirada de reojo hacia la mesa del comedor, donde reposaban unas cuantas botellas de vino completamente vacías.  Sólo las plantas, en secreta complicidad sabían qué había ocurrido antes de que él llegara.
Debió haber sido una jornada muy singular, que él mismo no hubiera querido presenciar ni mucho menos protagonizar.  Ya nada era siquiera como el día anterior, parecía que la furia de un huracán se hubiera apropiado del ambiente. De pronto, un pequeño ruido la alertó y al verlo se espantó grandemente. Pudo darse cuenta de que la hora había pasado sin que lo notara y de inmediato se sintió mal de que él la hubiese encontrado en ese deplorable estado… sudada, agotada y con esas ganas de cambiar su mundo por completo sin considerarlo… Él estaba bastante ocupado para entonces…
La mujer entró a la sala y también miró las botellas, tratando de adivinar si acaso él las habría visto… Ambos en silencio a duras penas se rozaron los labios a modo de saludo, cuando ella salió corriendo hacia el baño. El hombre, absolutamente sorprendido con la situación, tratando de adivinar cómo con tan poco ella pudo haber hecho aquello que se evidenciaba frente a sus ojos…  No quiso  imaginar cómo se llegó a ese estado. Le desesperaba el sólo imaginar haber estado allí. Un poco aturdido con la observación más detallada, no lo pensó más y casi a hurtadillas buscó su cámara para perpetuar aquel espectáculo…
Primavera Silva Monge

 

No hay comentarios: