miércoles, 23 de marzo de 2016

Labores del sexo

Un día, una tía mía por parte de padre, llegó llorando a mares a su casa. De guata se tiró a la cama sin responder las varias interrogantes de su numerosa familia.                                  
  Esta chiquilla había postulado a un muy buen empleo en una embajada, para cuya contratación le solicitaron los consabidos "papeles de antecedentes". Al tiempo después y a la salida del Registro Civil, se fue derechito a la embajada a agradecer el puesto que hacía unas pocas semanas le habían adjudicado, pero que lo dejaba vacante por "problemas personales".
                            
Hecho esto se fue en taxi a su casa, pretendiendo encerrarse en su habitación protegida por su sonoro llanto mezcla de barritar con ladrido de mono. No fue posible el encierro, ya que no se permitía tal insolencia por esos años. Tampoco era posible averiguar lo que le sucedía.
                                    
En un "gran esfuerzo" por recuperarle el habla, mi abuelo le dió una tremenda cachetada (así se usaba en la época) reprochándole, que cómo era posible tal conducta, justamente ahora que trabajaba en una embajada.
-¡No hay tal empleo! Grito ella, aprovechando de desahogar el dolor por el palmetazo de su padre.
-¡Como que no hay! Le respondió asombrado y disgustado mi abuelo.
                                
Por la época que hablo, es decir, entre los años 20 y 30, tener un empleo de esa categoría era como sacarse en solitario el premio mayor de la lotería de hoy en día.
                            
-¡No hay! Insistió ella con un grito desgarrador que terminó en desmayo (como también se usaba en la época).
-¡¡Maríaaaa!!! Llamó mi abuelo para recibir socorro de mi abuela en estas "cosas de mujeres": Histeria, desmayo e incógnita.
                         
Finalmente se supo, que cuando ella fue al Registro Civil a retirar su certificado de antecedentes, en ellos decía: "Fulanita de tal No tiene antecedentes". Tras la lectura y apretujando el papel contra su corazón (que también se estilaba) miraba al cielo tratando de comprender lo jamás respondido a nadie: El "por qué a mí". No podía entender, si en su carnet de identidad decía "labores del sexo"… (***)¿Por qué no le aparecían los antecedentes?
                                           
¡¡¡¡!!!!
                                
¡Jajaja! Pobre... creía que no tener antecedentes era practicamente no haber existido. Hoy, su hipótesis no está muy lejos de ser la realidad.
   
Aclaración de los asteriscos: 
 *** "Labores del sexo" era la expresión con que por aquellos años, calificaban las labores del hogar, es decir, todo lo doméstico. De tal manera, que en el carné de identidad se llevaba con orgullo "labores del sexo" como profesión. ¡Que bárbaro!
Hace unas pocas decenas de años, lo cambiaron a "ama de casa", para luego dejarlo hasta el día de hoy como "dueña de casa", no importando la ironía ni el humor negro, en caso de que dicha mujer viva como allegada y no tenga donde caerse muerta.
  
Primavera Silva Monge

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